En Speed Chaos: Crazy Race hay carreras donde el reto es dominar el acelerador, la frenada y la trazada perfecta. En Speed Chaos no hay acelerador. El coche va solo, así que tu trabajo se reduce a girar y a hacerle la vida imposible a los demás. Es como conducir con el piloto automático puesto y una mala conciencia muy activa.
Es un arcade de carreras al estilo Mario Kart, con circuitos cortos y bonus repartidos por la pista. Los recoges al pasar y luego los lanzas contra los otros coches. No hay estrategia de neumáticos ni telemetría, solo tú y una intención clara de fastidiar al de delante.
Los circuitos son cortos, con curvas cerradas y obstáculos en mitad de la pista, así que la carrera se acaba enseguida. Si fallas un giro no hay tiempo de arrepentirse, porque los rivales ya te han pasado. Los choques son grandes y vistosos, y según la ficha vas a protagonizar unos cuantos. En este juego los golpes forman parte de la decoración.
Dos modos no son muchos, pero el cronómetro que se encoge aporta buena parte de la tensión.